12 edificios imprescindibles

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  • La iglesia monolítica y su campanario

    La iglesia monolítica y su campanario

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    LA IGLESIA MONOLÍTICA    La iglesia monolítica es un edificio religioso subterráneo excavado a principios del siglo XII de proporciones gigantescas (38 metros de largo por 12 metros de alto). En el corazón de la ciudad, la iglesia monolítica recuerda la actividad religiosa de la ciudad en la Edad Media e intriga por su diseño inusual. Si resalta a los ojos del visitante por la dimensión de un campanario de 68 metros de altura, se esconde luego detrás de tres elegantes aperturas de fachada y de un portal gótico generalmente cerrado. ¡Esta iglesia es tan sorprendente como frágil!    Del griego antiguo « mono », que significa « único » y « litos », « piedra », su nombre califica un edificio excavado dentro de la meseta calcárea y cuya estructura actual forma todavía un solo bloque. El objetivo de su realización está sin duda relacionado con el desarrollo de la ciudad alrededor de una actividad de peregrinación sobre la tumba del santo patrono San Emilion. La voluntad de crear una iglesia relicario lo bastante grande como para acoger a centenares de peregrinos surgió para conservar la memoria del monje Emilion - que se habría instalado en una cueva vecina - y, sobre todo, para enseñar a los fieles.   Tallada en el siglo XII, pintada en el siglo XIV, devastada en el siglo XVI, maltratada en el siglo XVIII durante la revolución y restaurada en el siglo XX ! Todavía se dedica y acoge regularmente ceremonias religiosas, a veces conciertos, sino también a las ceremonias de inducción de la Cofradía de los vinos de Saint-Emilion - la Jurade. Sobre todo, es un lugar de visita obligada para una experiencia inolvidable, visita guiada diaria.     > La única posibiliad para descubrir la iglesia, es de seguir una visita guiada que ofrece la Oficina de Turismo: - Saint-Emilion Subterráneo : 45 minutos para explorar 4 monumentos (Ermita, Capilla de la Trinidad, Catacumbas, Iglesia monolítica). Todos los días, durante todo el año en Francès. Cualquieras visitas en espanol. Información y entradas aquí.  - Saint-Emilion Pueblo UNESCO : 1 ½ hora de visita de la ciudad incluyendo la Iglesia monolítica. De abril a octubre y durante las vacaciones escolares en inglès. Información y entradas aquí.    > No se permite fotografiar durante la visita de los monumentos subterráneos. Muchas gracias por su comprensión.       EL CAMPANARIO DE LA IGLESIA MONOLÍTICA    El campanario de la iglesia monolítica, construido entre el siglo XII y el siglo XV reforzado en su base un siglo más tarde, es la culminación de Saint-Emilion. Su aspeto sólido y estilizado, refleja a los diferentes períodos de construcción donde pasamos del románico al gótico, de un simple campanario a un símbolo del poder religioso !   Subir sus 196 escalones es sin duda una prueba, pero sobre todo la oportunidad de admirar una vista impresionante de la ciudad y de su jurisdicción ! Abierta todos los días durante todo el año. (Excepto evento especial, informaciones en la Oficina de Turismo).   > El campanario es accesible todos los días del año, excepto el 25 de diciembre o un evento especial (información en la Oficina de Turismo).       PROTOCOLO DE SALUD POST-COVID-19 Es obligatorio llevar una máscara para acceder al campanario.   Abierto los fines de semana y días festivos a partir del 30 de mayo de 2020 de 10:30 a 12:00 (último acceso) y de 14:00 a 16:30 (último acceso).
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  • La Torre del Rey

    La Torre del Rey

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    SAINT-EMILION VISTO DESDE ARRIBA   El "castel daou rey", que significa la Torre del Rey, es el único torreón románico que sigue intacto en la Gironde. Situado en el interior de las murallas de la ciudad, el edificio descansa sobre un macizo rocoso totalmente aislado y excavado en cuevas naturales y canteras desde la Edad Media. Del suelo de la terraza inferio hasta la cima, hay una altura de 32 m.   Esta torre cuadrangular, 14,50 m de altura y 9,50 m de ancho,  se divide en 3 niveles. Las paredes exteriores y las esquinas del edificio están cubiertas con contrafuertes planos que refuerzan el edificio.   Los historiadores difieren en la fecha de la construcción... En 1224, el rey de Francia, Luis VIII “el León”  conquistó parte de Aquitania, incluida la región de Burdeos. Sus tropas ocuparon Saint-Emilion confirmando su intención de construir una fortificación intramuros. Sin embargo, algunos textos indican que se trata de Henry III Plantagenet rey de Inglaterra y duque de Aquitania, quien en 1237 ordenó su construcción, cuando Saint-Emilion vuelve a caer bajo control Inglés.   ¿El responsable de la construcción fue un rey? El misterio se mantiene a pesar que de una tercera hipótesis es avanzada: la calidad "del rey" indica un edificio real, una posesión real en un momento dado. Como la época de construcción de la Torre estuvo marcada por la Guerra de los Cien Años, podemos imaginar que en su cima se izó una bandera francesa o inglesa.   Por último, algunos expertos dicen que no es gracias al rey de Francia, ni al rey de Inglaterra sino que esta torre fue realizada por la "Jurade". De hecho, la torre está diseñada para simbolizar el nuevo poder de la localidad a través de la arquitectura señorial edificio más característico: la el torreón cuadrangular dotado de contrafuertes.   Además, no se conoce ningún edificio con el nombre de "ayuntamiento" en Saint-Emilion que, en el siglo XIII, era la segunda ciudad más grande de Burdeos. Por tanto, es muy probable que esta torre tuviera esa función.   La “Jurade” sigue utilizando la torre hoy en día. A pesar de que esta última fue disuelta durante la Revolución Francesa, esta organización fue recreada como una hermandad del vino en 1948. ¿Su objetivo? La promoción de los vinos de Saint-Emilion en el mundo. Los concejales se reúnen en la parte superior de la torre para anunciar la nueva sentencia del vino en junio y la cosecha de la uva en septiembre.   Se puede subir los 118 escalones de la torre de acceso al techo panorámico que ofrece unas vistas impresionantes de la ciudad.     > Acceso de febrero a diciembre - horarios en la Oficina de Turismo.   > Precio: 2 € por persona - Gratuito para los niños menores de 6 años.
  • La Colegiata y su claustro

    La Colegiata y su claustro

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    EL CONJUNTO DE LA COLEGIATA: UNA IGLESIA MUY OFICIAL   Llegando a Saint-Emilion, la iglesia más imponente que destaca en la ciudad alta, es la Colegiata. Esto no es un feliz accidente. La comunidad religiosa instalada en estas paredes entre el siglo XII y el siglo XVIII, era un colegio de canónigos que seguía la regla de San Agustín y encarnaba la institución religiosa oficial. La etimología de la palabra canónigo nos ayuda a comprender su misión: el término viene del griego " Kanôn " que significa " la regla ". Delegados por el arzobispo de Burdeos, se aseguraban el respeto del buen funcionamiento de la vida religiosa en Saint Emilion. La grandeza del lugar está a la altura de la importancia de esta comunidad y de su voluntad de marcar su preponderancia.    La primera piedra del edificio es puesta en 1110 a petición del arzobispo Arnaud Géraud de Cabanac. El crucero y el coro de la colegiata han sido transformados entre los siglos XIII y XV, dejando entonces el estilo gótico hacer su entrada a la iglesia.   La colegiata no es sólo un lugar de culto sino un verdadero lugar de vida para la comunidad. Acérquense al jardín del claustro con el fin de observar el monasterio bajo todas sus facetas. Desde este pequeño precuadrado, los canónigos tenían acceso a otros edificios conventuales. Los tres arcos redondos amurallados visibles en la pared, corresponden a la entrada de la sala capitular hoy desaparecida. La actual Oficina de Turismo ocupa los locales del antiguo refectorio de la comunidad.   El claustro es pues un centro geográfico y espiritual para el monasterio. Es un lugar cerrado, de oración, donde sólo la verdadera salida se dirige hacia el cielo, mientras que el jardín central es un símbolo del jardín de Edén. Observe sobre las paredes sur y este, las tumbas ricamente adornadas que datan de los siglos XIII y XIV.   Tanto notables como religiosos fueron enterrados allí. Los canónigos de Saint-Emilion, tan poderosos sobre el plano religioso tenían también un papel que hay que jugar a nivel político. Cobraban ciertos impuestos a la población y le ofrecían a la élite local una sepultura de elección, en el corazón de su monasterio.   Por muy clásico que aparezca el monasterio del exterior, protegió hasta la revolución francesa, una comunidad religiosa muy particular. Hoy la colegiata es la iglesia parroquial del pueblo.     > Conozca la rica herencia de Saint-Emilion, en español, durante la visita guiada "Saint-Emilion, pueblo Unesco". Más información y entradas aquí.     LA OBRA DE ARTE DEL APOCALIPSIS   El Apocalipsis, instalado en el claustro de la Iglesia Colegiata de Saint-Emilion, es una obra del pintor François Peltier, encargado por la Parroquia de Saint-Emilion, los Amigos de la Colegiata y el Cura, el Abad de Rozières.     Obra de 38,5 metros de largo y 5 metros de alto, este conjunto de pinturas fue concebido como un conjunto y no como una sucesión de pinturas. El Apocalipsis está pintado sobre diferentes maderas según símbolos reflectantes. Hay cinco maderas diferentes: cedro libanés, roble, castaño, tilo y álamo. La técnica utilizada es la pintura al óleo esmaltada.   El "Apocalipsis" proviene de la palabra griega "revelación", que expresa un mensaje de esperanza opuesto a la comprensión común de la palabra que a menudo evoca el fin del mundo y los cataclismos. El libro del Apocalipsis es el último libro de la Biblia, su conclusión. Revela la lucha del Bien y del Mal que termina con el triunfo del Bien, revelada por las visiones de San Juan.   La obra del Apocalipsis de San Juan es, por tanto, un intento de hacer comprensible al mismo tiempo la dolorosa dureza de la lucha entre el bien y el mal y la luz gozosa de la promesa de la victoria de Dios.   > La obra es de libre acceso y estará expuesta en el claustro hasta el 31 de julio de 2021. Puede reservar una visita a la conferencia con el artista creativo o una gira teatral haciendo clic aquí (en francés).> Para más información y reservas, póngase en contacto con la parroquia : visite@apocalypse-saint-emilion.com o por teléfono +33 (0)5 57 24 70 81.
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  • El Claustro de los Cordeliers

    El Claustro de los Cordeliers

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    DEL CLAUSTRO...A LAS BURBUJAS       La orden franciscana fue fundada por iniciativa de San Francisco de Asís en el siglo XIII. Fue una orden concentrado en la oración, la predicación y la mendicidad. Los franciscanos fueron más conocidos en Francia medieval bajo el nombre "Cordeliers" a causa de la cuerda que utilizaban como cinturón.   La llegada de los Franciscanos a Saint-Emilion remonta a la misma época que la de los Dominicos (más información aquí) a principios del siglo XIII, siglo que marca la aparición de las órdenes mendicantes en la región.   Su primer convento, que fue establecido fuera de las murallas de la ciudad, sufrió durante la Guerra de los Cien Años que opuso a los reyes de Francia con los de Inglaterra, también conocidos como Duques de Aquitania. No fue hasta finales del siglo XIV que los Cordeliers finalmente recibieron el permiso para construir su nuevo convento dentro de las murallas de la ciudad. El conjunto consistía en una iglesia, un claustro, un jardín, una bodega, un patio y un edificio principal.   Los últimos religiosos presente fueron expulsados durante la Revolución Francesa. El convento fue vendido como bien nacional en 1791, indicando que estaba en mal estado en esta época. En 2005, fue catalogado como monumento histórico.   La entrada de este antiguo convento, conduce al claustro cuyas imponentes ruinas son notables: columnas, capiteles, basas y pedestales son monolitos. En la parte trasera, puede imaginar el jardín del convento con verduras y hierbas reemplazados hoy por sillas y mesas que les invitan a disfrutar de una copa de Crémant acompañado de macarons.   La iglesia de una sola nave, da acceso a las bodegas excavadas en la roca caliza a 17 metros de profundidad. Se proponen recorridos de estas canteras para descubrir el desarrollo del famoso "Crémant de Bordeaux". La tradición se perpetúa desde finales del siglo XIX, cuando el Sr. Meynot, sufriendo las malas ventas de sus vinos, tuvo la idea de transformar el vino de Saint-Emilion en champagne y se fue a estudiar el proceso de elaboración del vino espumoso en la Champaña.   Hoy se propone un recorrido histórico guiado por el sitio y los sótanos. La bodega también dispone de un bar, que ofrece vinos a la copa o a la botella, junto con golosinas saladas y / o dulces. Cestas de picnic de alimentos y bebidas frías también están disponibles para la venta.     > Libre acceso al jardín del claustro y la iglesia. Cerrada anual de noviembre a marzo. > El acceso a los sótanos es solamente possible de finales de abril hasta finales de octubre. > Información y entradas aquí.    
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  • La Puerta Brunet

    La Puerta Brunet

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    LAS MURALLAS Y LA PUERTA BRUNET       Las murallas de Saint-Emilion fueron realizadas por Inglaterra en el siglo XII para proteger la próspera aldea de Saint-Emilion.   Esta muralla también puede ser considerada como una muralla ceremonial y prestigiosa cuyo objetivo principal habría sido mostrar el poder de la ciudad más que protegerla. Aún así, era obligatorio el pago de un impuesto para entrar en la ciudad intramuros, lo que representa una nueva fuente de riqueza.    La gente comenzó a cavar por sí mismos alrededor del pueblo zanjas profundas. Con las piedras extraídas, se construyó un muro que cubre más de 18 hectáreas y a unos 1,5 km alrededor del pueblo. Este muro estaba probablemente flanqueado por siete puertas y pequeñas torres de defensa, un camino de ronda unía las puertas entre ellas.   Fue: al norte, la puerta Bourgeoise al este, la puerta Brunet y la poterna Renaud al oeste, las puertas de Chanoine y de San Martín al sur, la puerta Bouquère o Bocquère y la puerta de Sainte-Marie.   Estas otras puertas, excepto la puerta Brunet, y la mayoría de las antiguas fortificaciones fueron destruidas durante las guerras de religión en el siglo XVI y otra vez en el siglo XIX con la perforación de la Rue Guadet y el deseo de abrir la ciudad al tráfico moderno.   La puerta Brunet toma su nombre del gascón "Branet", que significa páramos, brezo. Esta puerta daba al campo. De una longitud de 9,50 m de largo y una anchura de 3,90 m, todavía se puede distinguir entre sus dos arcos un aturdidor con el que los defensores arrojaban piedras y agua hirviendo a los atacantes. Los lados se ensancharon en el siglo XVII para que los carros pudieran cruzarse entre sí. El pasaje se cerró con puertas de madera sobre bisagras que aún hoy son visibles. Las excavaciones han sacado a la luz los cimientos de un "chatelet" de entrada aguas arriba de la puerta, ahora representado por un pavimento circular en el suelo a ambos lados de la entrada del puente.
  • Los Lavaderos

    Los Lavaderos

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    LA CIUDAD DEL VINO REBOSA DE AGUA   La erosión y los ríos han dado forma a nuestro paisaje y la presencia de esta agua en el seno du un bosque antiguo, es lo que llevó a los primeros hombres a establecerse aquí. En el siglo VIII, tras la llegada del ermitaño Emilion a una de estas cuevas naturales, un pueblo nace y se desarrolla. Así pues, debemos la configuración particular de Saint-Emilion al agua que excavó la roca caliza y dio esta forma de teatro a la ciudad.    Estas numerosas fuentes han dado lugar a pozos y manantiales que alimentan la parte superior e inferior de la ciudad.   Dos de estas fuentes fueron convertidas en el siglo XIX en lavaderos, proporcionando un agua clara y límpida con dos lavados de la ciudad: la fuente del Rey y la fuente de la Plaza.   El "lavatorium" en latín significa "lavar". El lavadero es una fuente pública para la ropa, alimentada por agua desviada de una fuente donde las lavanderas lavaban la ropa o más bien la enjuagaban. Al contrario de las imágenes populares, las mujeres fueron a la lavandería no para proceder al lavado, sino para el enjuague que requiere grandes cantidades de agua clara.   El lavadero ofreció una animación para todo el pueblo. La piedra inclinada permitió a las mujeres arrodillarse para lavar usando a veces un triolo. La maza y la carretilla también eran objetos indispensables a la lavandera.   Imagínese un tiempo pasado en el que todos esos ruidos se mezclaban : el sonido de la fuente, el ruido de la maza, la charla de las mujeres, la risa y otras canciones. En este momento los lavaderos eran un lugar de encuentros, de intercambios y de ayuda mutua.   La Fuente del Rey, la mayor de los dos lavaderos, tiene un frontón decorado con bellas esculturas. Estaba el lugar reservado a las lavanderas de los barrios ricos, proporcionándoles refugio en el mal tiempo.   La Fuente de la Place, el menor de los dos, originalmente sin techo, se reservó para las lavanderas de los barrios populares. Asi, el agua de la ropa de los dos barrios no se mezclaba. Sin embargo, el agua que alimenta el lavado de ropa, provienen de la misma fuente. Según la leyenda, el mismo San Emilion hizo brotar la fuente directamente desde el interior de su ermita en el siglo octavo. Una fuente misteriosa a la que se le atribuyen virtudes milagrosas…   Actualmente estos lavaderos constituyen una parada refrescante y llena de flores durante su paseo por la parte baja de la ciudad.     > El acceso es gratuito.   > El gran lavadero se encuentra en la Rue de la Grande Fontaine, a los pies de la Tour du Roy. A pocos metros de distancia, en un receso de la Rue de la Petite Fontaine, podrá descubrir el segundo lavadero.
  • El Convento de las Ursulinas

    El Convento de las Ursulinas

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    MONJAS Y MACARRONES!      Desde sus orígenes, la ciudad de Saint-Emilion ha tenido una presencia religiosa significativa, acogiendo a los Benedictinos, los Agustinos, Franciscanos y Dominicos. Las hermanas de la Orden de Saint-Ursule (Santa Úrsula) se establecieron a Saint-Emilion el 1 de junio de 1620.   Fundada por la señora Lacroix, el convento y las 18 monjas tenían como objectivo principal ofrecer educación gratuita a las niñas de las clases pobres de la ciudad y de su Jurisdicción. Las hermanas lograron acoger a 80 colegialas inscritas, un número que se redujo a 8 tras la gran epidemia de peste que se produjo 3 años después de su llegada.   Cuando estalló la Revolución, se nacionalizó la propiedad del clero y se hizo un inventario: una iglesia, dos sacristías, un edificio principal sobre el que se construyó el claustro y varios otros edificios, y el internado compuesto por apartamentos, bodegas de madera y paja, así como cobertizos para cerdos, un pozo, un jardín y un patio. Unos años más tarde, en 1792, la orden fue prohibida y los bienes fueron vendidos para otros fines: prisión revolucionaria, gendarmería y, finalmente, propiedad vitícola. Este vino aprovecha el recinto del antiguo convento, pero los edificios van cayendo en ruinas.    Sin embargo, hoy en día, el recuerdo de estas monjas sigue presente en el pueblo, por los cimientos de este antiguo convento, pero también por el olor de la almendra que a veces flota en las calles del pueblo......   Cuenta la leyenda que una de las hermanas, una tal mademoiselle Boutin, que vivía en la pobreza desde la Revolución, propuso revelar la receta secreta a cambio de un refugio y una comida... una receta que muy pronto se convirtió en la especialidad del pueblo de Saint-Emilion, un delicioso pastel redondo y suave conocido como macarrón. Muy pronto, los macarrones de mademoiselle Boutin adquirieron una reputación que iba más allá de las murallas de la ciudad. Se sirvieron como acompañamiento a la degustación de los mejores vinos de la Exposición Universal de 1867. Al mismo tiempo, las dos especialidades de la ciudad han adquirido una gran reputación. A partir de entonces, cada vez habrá más tiendas en las calles de la ciudad...  
  • La Puerta y la Casa de la Cadène

    La Puerta y la Casa de la Cadène

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    LA ÚLTIMA CASA CON ESTRUCTURA DE MADERA DEL PUEBLO     Este bonito edificio es la única casa con entramado de madera del pueblo y tiene una fachada que data de principios del siglo XVI, así como unos cimientos que datan de una época muy anterior.  En el edificio de enfrente hay ventanas ajimezadas y, en su fachada sur (abajo), la presencia de una torreta y una pequeña ventana doble. El conjunto muestra la evolución arquitectónica de este complejo residencial hasta el siglo XVI. Se puede argumentar que esta casa representaba un conjunto urbano con la "Maison de la Commanderie" al otro lado de la Rue Guadet. La casa conserva una notable torre poligonal que contiene una hermosa escalera de caracol del siglo XVI. Probablemente entre esta torre y la Commanderie se encontraba el edificio de unión. ¿Existió un primer recinto dentro de la ciudad antes del que hoy conocemos? Muchas preguntas siguen sin respuesta... La geografía ondulada del territorio sobre el que se fundó la ciudad medieval ha definido, según las épocas, la separación social de la población entre "ciudad alta y ciudad baja" o, más claramente, "parte religiosa en la parte alta y parte secular en la parte baja". El nombre "Cadène" puede proceder de la palabra gascona "catena", que significa "cadena", y podría referirse a la presencia de una cadena que separaba materialmente la ciudad en dos partes. En la actualidad, no hay ningún rastro visible de separación en el edificio, salvo este arco que da a la calle y que delimitaría una supuesta puerta. Desde un punto de vista histórico, el nombre de "Cadène" procede probablemente de uno de los propietarios de esta casa en el siglo XIII: Guillaume Renaud de la Cadène. Las esculturas que decoran las partes inferiores de madera de la casa también dejan lugar a varias interpretaciones: personajes, animales, plantas, frutas... Racimos de uva para unos, espigas de maíz para otros... ¡una composición de influencias renacentistas e italianas y probablemente una referencia a la importación de productos del Nuevo Mundo, recién descubiertos en la época de los últimos desarrollos artísticos de esta casa!     > Podrán conocer la rica herencia de Saint-Emilion durante el recorrido por la ciudad "Saint-Emilion, pueblo UNESCO”. > Información y entradas aquí.
  • Los Cerros o Tertres

    Los Cerros o Tertres

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    DE FRANCIA A INGLATERRA, HAY UNA PIEDRA ...       Un “tertre” se define como un montículo de tierra. Este se comprende muy bien en Saint-Emilion a donde la ciudad está naturalmente dotada de pendientes. El pueblo se ha adaptado por la configuración de su paisaje con los “tertes” que designan estas calles estrechas, empinadas y de pavimento irregular.   Cuatro “tertes” asi permiten conectar la ciudad alta a la ciudad baja: de los pequeños guijarros del Tertre de la Cadène a las piedras del Tertre de la Tente y del Tertre de la Porte Saint-Martin ¡los más atrevidos toman el Tertre des Vaillants!    En cuanto al origen de los adoquines, hay que cruzar el Canal de la Mancha para averiguarlo. Tras el matrimonio de Leonor de Aquitania y el futuro rey de Inglaterra Enrique II Plantagenet en 1152, la Guyenne - antiguo nombre de Aquitania - estuvo bajo el dominio británico hasta el fin de la Guerra de los Cien Años, en 1453. Tres siglos de dominación, durante los cuales los reyes de Inglaterra son los duques de Aquitania, y ejercen poder sobre esta región. Así los adoquines llegaban en el fondo de los barcos ingleses para crear lastre durante el viaje, y después eran intercambiados por los barriles de una bebida de color púrpura muy apreciada: el vino. Las piedras fueron abandonadas a orillas del río Dordoña para ser recicladas posteriormente.     > Descubren el rico patrimonio de Saint-Emilion durante la visita "Saint-Emilion Historico". > Información y entradas aquí.
  • El Mercado Cubierto

    El Mercado Cubierto

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    UN LUGAR, TANTAS HISTORIAS...     En la esquina de la plaza pintoresca de la iglesia monolítica, el Mercado cubierto hoy alberga a los visitantes que se protegen de la lluvia o del sol, pero esconde una historia mucho más antigua.    Sus arcadas de bóveda de cañón y sus molduras góticas prolongaban, en la Edad Media, el mercado que se situaba en la actual plaza de la iglesia monolítica, ya que allí tenía lugar el comercio del cereal. Para proteger la cosecha de roedores y del clima, había listones de madera que se encajaban en los agujeros visibles aún en grandes aperturas. También había celemines, medidas de grano tallados en piedra, incluyendo un ejemplar conservado en la capilla de la Trinidad* o en el claustro de la Colegiata.   En 1199, Juan Sin Tierra, por entonces rey de Inglaterra y duque de Aquitania, firmó la Carta del Falaise, ofreciendo la independencia y privilegios a ese territorio. La Jurisdicción de Saint-Emilion estaba bien definida y gestionada por un concejo municipal: la Jurade. La sede de poder de la Jurade durante varios siglos fue la Torre del Roy, pero en el siglo XVIII, se decidieron trasladar al mercado cubierto. Al celebrar reuniones públicas en el corazón de la ciudad, los concejales disfrutaron de una vista perfecta del mercado, y de los criminales potenciales. También se dice que la pequeña puerta de madera, al pie de la escalera servía de calabozo ...     * Disponible durante todo la visita guiada "Saint-Emilion Subterranea". Información y entradas aquí.
  • El Palacio Cardinal

    El Palacio Cardinal

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    UN PALACIO ... PARA UN PAPA    El cardenal al que hace alusión el nombre de este monumento era Gaillard de la Mothe, sobrino del arzobispo de Burdeos, Bertrand de Goth que más tarde llegaría ser el famoso Papa Clemente V, a principios del siglo XIV. Este otorga a su sobrino, el título de “Cardenal de Sainte-Luce”, primer decano del capítulo de los canónigos agustinos, (más información aquí) y un hogar de lujo y confort que hoy se conoce como el "Palais Cardinal".    Las ruinas de la fachada que persisten en la actualidad nos hacen pensar que esta casa burguesa, exageradamente llamada palacio, fue construida a partir del siglo XII. De hecho, todavía podemos observar elementos decorativos de estilo románico: aperturas con arcos de medio punto cuyas arquivoltas muestran decoraciones geométricas y florales; las ventanas geminadas de cuidada decoración son similares a otros monumentos de la ciudad de principios del siglo XII. La presencia de las tuberías a las letrinas demuestran cierta comodidad en este edificio.   La fachada del "Palacio Cardinal" aún visible hoy en día es, como muchas casas medievales, parte de la muralla de la ciudad, construida en la misma época (más información aquí). Estos detalles nos hacen decir que el objetivo principal de este edificio no era tanto la defensa como la exhibición de cierta riqueza de la ciudad a los ojos de los comerciantes y peregrinos en tránsito hacia Saint-Emilion.   Se pueden admirar las ruinas del Palacio Cardinal de libre acceso desde fuera de la ciudad, no dude en descender al foso para ver más de cerca los resultados de las letrinas ...!
  • Las Grandes Murallas

    Las Grandes Murallas

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    LA GRAN MURALLA AÚN RESISTE A LOS CAPRICHOS DE LA HISTORIA.     Es el modesto vestigio de un enorme convento dominico del siglo XIII. Por tradición, los Dominicos son parte de la familia de los monjes mendicantes junto a los Franciscanos. Su regla se basa en la noción de pobreza individual. Para que la arquitectura del convento se correspondiera con este ideal, ciertas reglas tenían que ser aplicadas. Los edificios del convento y la iglesia no deben exceder una cierta altura. Esta sección de la pared sugiere que los monjes mendicantes de Saint-Emilion no debían ser tan pobres como su orden exigía. Las cuestiones políticas y militares fueron devastadoras para este monumento religioso. La duquesa Leonor de Aquitania, en el siglo XII, tomó como segundo marido a Enrique II Plantagenet, rey de Inglaterra. Por lo tanto, le dio el título de duque de Aquitania, pero tenía la actitud y la autoridad de un rey en la región. Fue el comienzo de trescientos años de alianza anglo-gascona, que sin embargo mantuvo las tensiones entre Francia e Inglaterra. Los últimos cien años se conocen como la Guerra de los Cien Años (1337-1453).   Al comienzo de la Guerra de los Cien Años, las tropas francesas que lucharon para reafirmar el poder de su rey, se refugiaron en el convento de los dominicos. El edificio estaba situado no muy lejos del recinto amurallado. Se convirtió en un refugio, un punto de observación y una posición defensiva de alta calidad. Los Dominicos, que ya no se sentían más seguros, dejaron su gran convento y se establecieron en el interior del recinto amurallado. El convento, por su parte, fue destruido deliberadamente, dejando a esta elegante pieza de la pared.   Esta majestuosa ruina es conocida como la "Gran Muralla" desde el siglo XIX al menos, y las vides en sus pies son las del Château "Les Grandes Murailles".